¿Has cometido errores que te pesan en el corazón?
Imagina que estás en un concierto de tu banda favorita. Las luces brillan, la música resuena en tus oídos y sientes una emoción indescriptible en tu corazón. Sientes que vas a estallar de alegría y sabes que vas a recordar ese momento por mucho tiempo. No puedes evitar aplaudir, gritar y expresar tu admiración. Así es como todos deberíamos alabar a Jehová, con esa misma pasión y entusiasmo. Si realmente creemos que Dios es bueno y que para siempre es su misericordia, nuestra devoción debe ser total. Pero, ¿crees realmente que Dios es bueno, con todo tu corazón? Cuando lees este versículo, ¿qué sientes realmente? Sea cual sea la respuesta, en lo más profundo de ti, tu sinceridad te acercará a Dios. Él no te juzgará por intentar acercarte a su misericordia. Si nuestra fe está bien fundamentada, la alabanza debe ir más allá de las simples palabras, debe ir más allá del cumplimiento de nuestras obligaciones cristianas. Debe ser una expresión sincera de gratitud y admiración hacia nuestro Creador. Como cuando estamos enamorados y vemos una puesta de sol deslumbrante, y no podemos evitar exclamar: ¡Wow! La alabanza debe ser nuestra respuesta natural a la bondad y misericordia de Dios. Si esto no es así, es porque nos hemos alejado de Él. Es una triste verdad. Pero no desesperemos. Hay una buena noticia: Él nos espera siempre con los brazos abiertos. ¿Alguna vez has necesitado perdón? ¿Has cometido errores que te pesan en el corazón? La misericordia de Dios es como un océano sin fin. Nunca se agota, nunca se desgasta y siempre está disponible para ti. ¡Ahora mismo está hablando a tu corazón! Espero que puedas escucharlo. Dios intenta hablarte a través de este versículo. ¡Léelo otra vez! Su voz es suave y apacible. Él siempre intenta comunicarse contigo.

