¿Sabes qué puedes hacer para ganar la salvación?
La respuesta a esta pregunta es simple y compleja a la vez. Es simple porque lo único que tienes que hacer es reconocer a Jesús como Señor y Salvador, creyendo sinceramente en su obra redentora en la cruz. Es así de simple. Sin embargo, esta verdad parece estar escondida a los ojos del mundo. Quizá su simplicidad sea parte del problema. Entiende bien esto: No hay otra acción que podamos realizar, ningún esfuerzo humano que podamos hacer, para ganar o merecer la salvación. No es algo que podamos conseguir por nuestra propia cuenta. ¡Es un regalo de Dios! Nuestra salvación es un regalo divino que recibimos por medio de la fe en Jesucristo. Es así de simple. No importa lo que hayamos hecho o qué tan desordenada sea nuestra vida. Dios nos da la posibilidad de condonar todas nuestras deudas, todos nuestros pecados, si reconocemos a su Hijo, Jesús, como nuestro Señor y Salvador. No se trata de tener una fe perfecta o suficiente, sino de una fe sencilla, como la de un niño. La fe es una respuesta humilde a la gracia de Dios, reconociendo que no podemos salvarnos por nuestros propios medios. La fe es el canal por el cual recibimos la gracia salvadora de Dios. Y… ¡cuidado! La advertencia está hecha. No podemos comprarla ni merecerla, ya que cualquier intento de hacerlo nos llevaría a la decepción y al fracaso. Dios ha dejado claro que esto es así “para que nadie se gloríe”. O sea, Dios no dejará que nadie de jacte en su presencia. ¡Es en la humildad y en la fe en donde encontramos la verdadera salvación! Te animo a recibir esta verdad en tu vida y a descansar en la gracia de Dios. Recuerda siempre que no hay obras que puedas hacer para ganar la salvación. Dios te ofrece este regalo infinito por medio de la fe en Jesucristo. ¡Hoy puedes aceptarlo!

