Consuelo y promesa para ti
¿Alguna vez has vivido tanta soledad y frustración que te sentías a punto de desmayar? A veces la vida nos golpea duro, dejándonos en una situación de aislamiento, donde sentimos que todas las personas que nos rodean están en sus propios asuntos, incapaces de ver que necesitamos un abrazo, un acompañamiento, una ayuda. Esto quizá sea cierto en algunas ocasiones, pero déjame decirte algo: ¡Dios no se ha olvidado de ti! ¡Nunca! Dios te ama y ve más allá de tus dificultades. Desde su eternidad, el Padre celestial ya ha visto tu victoria. En un futuro no muy lejano estás resplandeciente en su presencia. Toda aflicción que estés viviendo ahora, pasará. Sí, ¡pasará! Luego vendrá tanta dicha que no importarán los obstáculos pasados. El profeta Isaías escribe este pasaje en un momento de gran aflicción para Israel. En aquel momento, los habitantes de Israel eran asediados por imperios foráneos, siendo dispersados y tomados como esclavos para servidumbre y trabajos forzados. Luego de los gloriosos reinados de David y Salomón, Jerusalén fue arrasada y el Templo de Salomón destruido. Te imaginarás la desdicha y las tribulaciones que tocó vivir a los israelitas de ese tiempo. Pasando de ser reinados prósperos y soberanos, a vivir en el exilio, sometidos, oprimidos y humillados. Pero Dios envió consuelo y promesa a su pueblo elegido. Así mismo, Dios te envía consuelo y promesa hoy. ¿Por qué? ¡Porque también te ha elegido a ti! ¡La Palabra de Dios está viva! Dios sabe lo que estás pasando. Sabe que tus circunstancias son difíciles, pero te anima a seguir caminando en fe, sin temor, sabiendo que Él te sustentará y hará justicia por ti. Él te dice hoy: “No temas, porque yo estoy contigo”.

